Regimen socioeconomico definicion

Su sustancia se asienta en manifestaciones de protecciôn y ayuda mutua muy antiguas, de las je veux perdre des mollets, es claro, dérivé el feudalismo; por tanto, este no fue sino una modalidad institucionalizada, acotada en el tiempo y en el espacio, de una categoria de sociabilidad humana elemental como es el patronazgo.

Ademâs, no debe olvidarse que el feudalismo clâsico no abarcô todo el territorio europeo que en la Edad Moderna cultivé el clientelismo; Castilla, por ejemplo, por la propia dinâmica del avance repoblador, no desarrollé relaciones de vasallaje similares a las de Europa occidental y central, sino una modalidad genuina que hemos dado en denominar régimen senorial. En la base del modelo se establece una relacién personal desigual entre el patrono - senor - y el patrocinado, con vocacién de perdurar y que ataiie a todos los aspectos de la vida, profesionales, econémicos, personales, a través del concepto de fidelidad.

Definido asi el fenémeno, las resonancias feudales son mas que évidentes. Pero si se somete a critica sus elementos, son perceptibles las distancias que lo separan del vasallaje medieval. La categoria de fidelidad, vaga por naturaleza, adopté formulas tan variadas, cambiantes a lo largo del tiempo, que responde mas a la retôrica de identificacién del discurso que a contenidos fijos.

La fidelidad, en el mundo senorial, se acredita con el servicio continuado y no se estipula por contrato, porque su carâcter es el de un intercambio dinâmico de bienes o servicios Es decir, la fidelidad armoniza intereses particulares, pero no los créa. Es un mecanismo puesto en marcha por las diferentes estrategias, con objetivos propios, aunadas para la consecuciôn de mejoras.

Asi, puede unir temporalmente y separar luego, o ligar durante varias generaciones, o incluso hacer cambiar de patron o de patrocinado, pues los objetivos particulares rigen estas conductas por encima, incluso, de los lazos familiares Entendido asi el fenômeno clientelar, la tarea consiste ahora en senalar cuales son los bienes y servicios que se intercambian o, expresado de otra forma, las prestaciones de los patrocinados y las recompensas del senor Aunque desde comienzos de la Edad Moderna la aristocracia senorial se dotô de aparatos administrativos para gestionar rentas y derechos jurisdiccionales25, solo el reclutamiento de personal de confianza y cualificado para el desempeno de los cargos tornô eficaz su ftmcionamiento.

Estos servidores, criados y empleados, convertidos en clientes, aseguran al senor: la recogida de sus rentas, el mantenimiento del orden en los estados, el equilibrio de poder con las oligarquias locales, el ejercicio de la jurisdicciôn, el asesoramiento en la toma de decisiones, el sostenimiento del prestigio de la casa nobiliaria. A cambio de ello reciben dos tipos de contraprestaciones, las salariales y otras compensaciones, tan diversas entre si que no pueden colocarse todas bajo una misma denominacion.

Los sueldos, en metalico o en especie, dependen del valor dado a la mision desempenada pero, en general, no parecen elevados ni se revisaban frecuentemente para equipararlos al crecimiento de la inflacion Sin embargo, eso no quiere decir que, para las haciendas senoriales, no representasen un importante capitulo de gastos, pues las plantillas de las grandes casas superaron con facilidad las trescientas personas fijas en el Seiscientos y en el Setecientos Entonces, si los salarios no eran tentadores y tendian a la congelation, es lôgico que los servidores obtuvieran otra clase de contraprestaciones atractivas.

Estas otras retribuciones, tan variadas como difïciles de catalogar, son las que dotan de especifidad a las relaciones clientelares. Algunas se rastrean con facilidad. Me refiero al pago del alquiler de la vivienda o el alojamiento en dependencias de la residencia senorial, la manutention, la asistencia sanitaria y subvenciôn de los medicamentos, el uso de cabalgaduras, el suministro de ropa, el pago de pensiones por vejez o invalidez, el socorro de viudas e hijos de fieles servidores y otras formas de prevision social, todas en funciôn del nivel ocupado - los servicios prestados - en la casa Otras contrapartidas se escapan a la evidencia documentai, como las posibilidades de medro socioeconômico que la integraciôn en una red determinada ofrecian.

Estaban reservadas a los mas cualificados de la plantilla o a los fieles de mas tradition. Cabe aqui el aprovechamiento de las oportunidades abiertas por el seiior con intenciôn de mejorar sus propios cuadros de gestion y ampliar sus influencias a otros âmbitos de autoridad.

Asi, muchos aristôcratas se preocuparon de dotar plazas de colegial en universidades para después distribuirlas entre los hijos de servidores; al finalizar los estudios, estos jôvenes se incorporaban al equipo administrativo de la casa. También se tendia a proveer puestos eclesiâsticos de su jurisdiction con familiares de sus clientes.

O los hijos de sus colaboradores mas cercanos se integraban desde temprana edad a la nômina de pajes, con la posibilidad de acompanar a su senor en misiones diplomâticas o de gobierno fuera de la Peninsula y establecer contactos en ambientes cortesanos. Para finalizar el catâlogo de contraprestaciones, no debe olvidarse la protecciôn aparejada al servicio de una gran casa.

Esta se traducia no solo en atenciôn juridica en caso de problemas con la ley, sino también en esa conciencia de impunidad y seguridad que guiaba los comportamientos, a veces irregulares, de los miembros del séquito de cualquier poderoso senor.

Multitud de casos judiciales dan testimonio de como los aristôcratas se empenaban en la defensa de sus gentes30 y explican el grado de identification entre patron y patrocinado, cuyos intereses particulares se fusionaban en objetivos comunes. A la luz de este inventario de contrapartidas, la opciôn del servicio senorial resultaba atractiva, pues comprendia una oferta amplia que podia asegurar y promocionar la vida propia y la de los miembros de la familia, con oportunidades de ascenso si se respetaban los côdigos internos de la casa.

Como se ha dicho mas arriba, la relation clientelar era producto de una coincidencia de intereses que colocaba, voluntariamente, a un determinado numéro de individuos bajo la protection de otro. Para el senor, la captation de hombres valiosos era una politica necesaria con el objeto de imprimir efïcacia a su administration.

Esta demanda se mantuvo durante toda la Edad Moderna, aunque el perfil de los candidatos y el numéro de puestos fluctuaron al compas de la evoluciôn coyuntural. En cualquier caso, siempre fue necesario contar con un puiiado escogido de colaboradores, situados en la cûpula administrativa, que cumplian, en teoria, la fimciôn de asesorar a su senor pero, en la prâctica, decidian con este la politica general de la casa.

Dada su responsabilidad, su reclutamiento y su promociôn atendieron a criterios muy estrictos, relativos a la cualificaciôn profesional, el servicio personal intachable durante largo tiempo y la acreditada adscripciôn de su familia a los intereses de la casa.

Lo mismo puede decirse de las contraprestaciones que disfrutaban, de la mas alta calidad y en mayor cantidad. Podian ser miembros del mismo linaje, nobles de mediana o baja posiciôn, pero en casi todas las ocasiones debian acompafiar su estatuto social y familiar con estudios universitarios o experiencia profesional que les capacitase para atender los negocios senoriales.

En algunas casas existiô la figura del administrador general, en otras no hubo un ùnico cargo de alta responsabilidad sino varios.

En todos los casos gozaron de una posiciôn prééminente. Con los cuadros intermedios, tanto de la administration central como de la territorial, la actitud fue bastante similar En las instancias inferiores, en el gobierno de los municipios, la politica clientelar cambia de forma pero no de sentido Aqui las exigencias del patron son. En defînitiva, hacer présente la autoridad en tierras alejadas y sobre vasallos que en la mayoria de los casos nunca veian a su senor, eran dos problemas que desbordaban los limitados medios administratives.

Pesé a que en el âmbito senorial se introdujeron, desde época temprana, instituciones de control desarrolladas por la Corona, como juicios de residencia, pesquisas o visitas, su rendimiento efectivo fue escaso, por lo que se recurriô a canales informales. Estos mecanismos tienen naturaleza clientelar como los descritos hasta el momento, pero se formulan de distinta manera. En el municipio senorial la articulaciôn del poder es compleja, compartida entre diversas autoridades que actùan en su seno.

Para simplificar el modelo, podemos reducirlo a dos instancias. La primera esta constituida por el senor y los que representan su jurisdicciôn. La segunda es el grupo de los poderosos locales, con intereses limitados pero sôlidamente asentados en el medio rural. Ambas esferas de poder precisan entenderse para satisfacer sus intereses.

Por un lado, la autoridad senorial no puede ejercerse sin el concurso de la oligarquia local, que asegura el orden social y la regular recogida de las rentas. Por otro, el respaldo del senor es imprescindible para mantener la posiciôn de predominio dentro del concejo. Asi, el mecanismo que propicia el acuerdo entre los dos polos adquiere la modalidad de unpacto, mas o menos explicito pero vigente.

Este acuerdo supone la cesiôn de parte del poder efectivo a la oligarquia local, a cambio de que esta se identifique con los objetivos générales de la autoridad senorial. No obstante, la intenciôn ultima del senor era intentar la incorporaciôn a su red clientelar de los poderosos locales, para lograr un grado de cohesion mayor. Los estimulos ofrecidos van desde el desempeno de oficios municipales hasta posibilidades de promociôn en el servicio de la casa, pasando por cierta tolerancia ante los abusos de autoridad en el mundo concejil En defînitiva, constituida como un sistema piramidal, la red clientelar de una casa senorial se articula a través de instancias intermedias que recorren su estructura administrativa, desde las oligarquias locales hasta la cûpula de colaboradores directos.

Asi, el modelo de patronato es un andamiaje paralelo al modelo institucional. Asimismo, conforma un âmbito de sociabilidad completo, con oportunidades, valores, normas, premios, y todos los demâs elementos esenciales de la vida en sociedad.

Prueba de ello son los matrimonios dentro de la red y la existencia de auténticas dinastias de clientes, al servicio de una misma casa durante generaciones.

El modelo clientelar no restringe su action a lo interno, sino que, ademâs, extiende sus redes a otros âmbitos de poder. Desde el punto de vista del senor, el establecimiento de contactos con miembros de otras administraciones, sobre todo la real, la eclesiâstica y la inquisitorial, asi como de otras casas sefioriales, es una continuation de su manera de entender las relaciones. A partir de sus clientes directos o de nuevos lazos respaldados por el prestigio de la casa, el tejido de intereses compartidos amplia sus canales de comunicaciôn y multiplica al mâximo los resortes controlados por el senor Con la extension horizontal de la red clientelar se persigue el intercambio de trato e information privilegiados o, dicho de otra forma, la introduction de elementos personales en las relaciones institucionales.

La aristocracia actùa de similar manera que otros grupos cuyos intereses dependen de decisiones tomadas desde la Administration real, como los banqueros extranjeros que asientan dinero con la Real Hacienda y procuran, luego, entrar en la administration hacendistica para protéger, desde dentro, su inversion Esta estrategia de la nobleza senorial mostrô su eficacia en los concursos de acreedores y expedientes de quiebra, pues les permitia manipular las decisiones de los jueces encargados de tutelar el pago a los acreedores Conclusiones sobre un modelo de sociabilidad señorial.

En el âmbito senorial, los canales de comunicaciôn informales adoptan la forma de relaciones clientelares o de patronazgo, basadas en el concepto general defîdelidad y materializadas en el intercambio voluntario de bienes y servicios. Las clientelas son el firuto de la concurrencia de intereses, mas alla de lazos familiares o de linaje, dictados por las estrategias particulares de los individuos implicados. Las relaciones personales dotan de eflcacia a la estructura administrativa senorial.

El modelo implica prestaciones por parte del cliente y contraprestaciones otorgadas como compensation por el senor. Este intercambio détermina la existencia de un âmbito de sociabilidad completo, integrado por oportunidades de promociôn personal y familiar.

Las redes clientelares del senor se organizan:. Maurice Agulhon, La sociabilité méridionale. Naturalmente, muchos gobiernos también tienen una función esencial en las políticas bilaterales y multilaterales que diezman las posibilidades de lograr la justicia social en el continente. Sin embargo, tanto debido al dominio incuestionable en la esfera mundial como a la relación histórica con América Latina, la función del gobierno de los EE. El legado deshonroso del apoyo de los EE.

No obstante, los ensayos que pueblan la obra explican que en cuestiones que van desde subsidios a la agricultura a la utilización de recursos naturales y la "guerra contra la droga"; desde tratados de comercio hasta reformas sectoriales y negociaciones de la deuda, el gobierno de los EE. De hecho, las colaboraciones de la obra demuestran que la implicación de los EE.

En fin, en buena medida gracias a la incansable labor de las ONGel discurso de los derechos humanos acumuló mucho peso político y moral a comienzos del siglo XXI. El nacimiento del concepto de derechos humanos a principios del siglo XVI en América Latina marca, hasta cierto punto, el origen de ese concepto en términos globales.

En esta interpretación de las condiciones necesarias para hacer realidad la idea de dignidad y libertad humanas, desde el comienzo se tomaron en cuenta intereses sociales, económicos y culturales. Esta característica de la tradición latinoamericana de los derechos humanos resurgió con gran repercusión durante la primera mitad del siglo XXen el discurso regional sobre derechos, y aportó la interpretación teórica de los derechos económicos, sociales y culturales DESCque es propia de los derechos humanos universales y que es, asimismo, importante en este campo.

En consecuencia, el objeto de este ensayo es identificar, en el contexto histórico, rasgos latinoamericanos propios que sirvan. Por consiguiente, la raza humana es una sola". Esta afirmación fue el punto de partida de un marco conceptual y un discurso determinantes para expresar coherentemente los requisitos de la justicia en términos de derechos subjetivos.

Obsérvese que cuando uno abre un libro de Las Casas [ Primera característica: el argumento de Las Casas sobre los derechos de los nativos siempre se basaba en los principios primitivos de la unidad entre los hombres y la unidad de la familia.

Obsérvese que el "logro fundamental" de Las Casas, desde el punto de vista teórico, fue la incorporación deliberada de una doctrina jurídica de derechos naturales a las enseñanzas del derecho natural de Aquino.

Barr [traductor], Mauricio Beuchot, "Bartolomé de las Casas, el humanismo indígena y los derechos humanos", en 6 Anuario Mexicano de Historia del Derecho, 37,pp. El significado complejo de esta posición se debe entender, en principio, como una función de la doctrina de guerra predominante de esa época, y no parece reflejar una posición discriminatoria del africano en relación con el americano nativo.

Al hacerlo, se convirtió en uno de los primeros pensadores y defensores que cuestionaron la esclavitud africana. El tratado anterior de Las Casas, titulado On the Only Way of Attracting All Peoples to the True Religiondedicado a condenar la conversión forzosa al cristianismo perpetrada por medios militares contra los indios, constituye una apelación extendida de la libertad de los pueblos indígenas Helen Rand Parish editoraFrancis Patrick Sullivan, S.

Las nociones de Las Casas de igualdad, universalidad y libertad le permitieron elaborar un concepto de derechos humanos que integra el reconocimiento de los derechos individuales al de los derechos sociales o colectivos, y también percibir a los americanos nativos como individuos y como pueblo o comunidad.

Ha realizado "un esfuerzo supremo para comprender desde lo profundo el comportamiento y los valores de los pueblos nativos". Tomando los criterios propuestos por Aristóteles como medidas de la civilización, con gran sensibilidad compara detalladamente las culturas inca y azteca con las de las antiguas Grecia y Roma. Su trabajo se ha descrito como uno de los primeros ejemplos de etnología comparada.

Ver también Beuchot, nota suprap. Preveía así la aparición de los intrínsecamente modernos debates sobre derechos humanos, por ejemplo, la relación entre derechos económicos, sociales, culturales y derechos políticos; la amenaza cultural de los derechos del individuo particularmente respecto de los derechos de la mujer y del niño y los derechos de propiedad de los pueblos indígenas.

Resumiendo, es justo decir que la primera impronta de la noción de derechos humanos en América Latina —de la que Bartolomé de las Casas fue catalizador y modelo— estuvo profundamente marcada por el reconocimiento de la relación entre la envergadura socioeconómica y cultural de la vida humana, la justicia y la dignidad.

Contenía la gran promesa y algunas de las dificultades que la interpretación integral de la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos ha dejado desde entonces, tanto en América Latina como en otras regiones.

Ver también Witnessnota suprapp. Huelga decir que no defendía el sacrificio humano en sí mismo, sino que tanto insistía en que era necesario educar a los pueblos indígenas por medios persuasivos pacíficos que ni siquiera la costumbre de ofrecer sacrificios humanos justificaba la conquista militar y la sumisión forzosa. El discurso sobre derechos de los revolucionarios republicanos latinoamericanos representaba, en ese sentido, una síntesis de la primera tradición tomista del derecho natural, característica de esa región, y la nueva versión laica, liberal progresista del derecho natural, particularmente a través del pensamiento de Jean-Jacques Rousseau.

La doctrina de Rousseau ve al Estado como un factor protector de la igualdad y restrictivo de los excesos del individualismo; los derechos de propiedad restringidos por la ciudadanía en lugar de la ciudadanía definida por la propiedad. Ver ibidemp. Durante el cuarto de siglo posterior a la Primera Guerra Mundial, otros 14 países latinoamericanos también volvieron a redactar su ley fundamental, 26 lo que ubicó a la.

Yepes, "La evolución del pensamiento constitucional de la América Latina ", en El Pensamiento Constitucional de Latinoamérica,vol. Branch, trad. La historia del Congreso Constituyente muestra que los representantes pertenecían a distintos estratos sociales, económicos y profesionales, aun cuando estuvieran unidos en el apoyo a la Revolución.

Por lo menos, podemos formular la hipótesis razonable de que la Constitución mexicana de afectó indirectamente el concepto de derechos presente en las constituciones europeas de posguerra, a través del aporte a la Declaración Universal y a los principios fundacionales del derecho internacional de los derechos humanos, en Palavicini, Historia de la Constitución de1, "Prólogo", Ver Víctor M. Ver Niemeyer, nota suprapp.

Niemeyer, nota suprapp. En la primera encíclica papal sobre la "cuestión social", Rerum novarumdeel papa León XIII abordó la cuestión de los obreros, subrayando la necesidad de la intervención del Estado para protegerlos mediante garantías, por ejemplo, de una remuneración justa y la libertad de organizarse para celebrar convenios colectivos de trabajo.

Ver las generalidades en Casillas, nota suprapp. Las encíclicas papales por lo general se denominan con las dos primeras palabras de su texto en latín; en este caso, Rerum Novarum significa "cosas nuevas". Ver Niemeyer, nota suprap. Ese es el "liberalismo social" que México legó al constitucionalismo en términos generales. El significativo compromiso latinoamericano en la creación de la Declaración Universal tuvo un reconocimiento previo.

Noriega, nota suprap. Ver las generalidades en John P. Ver Humphrey, nota suprap. Morsink hizo una comparación artículo por artículo y dijo que "Humphrey tomó gran parte del texto y casi todas las ideas para los derechos ESC de su primer proyecto de [ Sus agregados tuvieron exclusivamente el patrocinio de Santa Cruz, y encontraron apoyo en el proyecto de declaración chileno y en las tradiciones constitucionales latinoamericanas en general.

Durante las etapas finales de elaboración del proyecto de la Declaración Universal, los representantes latinoamericanos también aportaron algunas reformas importantes; optifibre minceur 804 ejemplo, el representante cubano incluyó una referencia a las necesidades de la familia para agregar al derecho a gozar de un nivel suficiente de vida.

Los representantes latinoamericanos también ejercieron presión para lograr un mayor reconocimiento de los deberes correlativos a los derechos, 53 y ofrecieron el fortalecimiento de la paridad entre los derechos civiles y políticos y los DESC desde la perspectiva discursiva. Ver también Mary Ann Glendon, The Transformation of Family Law: State, Law, and Family in the United States and Western Europe, una perspectiva bastante distinta de la relación entre familia, Estado y sociedad que, sin embargo, muestra extensos puntos de vista comparados.

Casi todos los países latinoamericanos enviaron delegados a los dos eventos y, evidentemente, muchos hicieron doble trabajo". Interamerican Stud. La Declaración Universal hace referencia a la cultura una vez, en el Artículo 27, 60 pero prix soin du visage dessange mera función del derecho de participación en ella y sin atribución de valores positivos a la cultura en sí misma formulación similar a la del Artículo XVIII de la Declaración Americana.

Otro contraste significativo surge en el Capítulo 2 62 de la Declaración Americana, en la ratificación de los deberes y derechos. Algunos deberes tienen importante relación con la vida social, económica y cultural de la comunidad, por ejemplo en la proclama: "Es deber de todas las personas ayudar, mantener, educar y proteger a sus hijos menores, y es deber de todos los niños ayudar, apoyar y proteger [a sus padres] cuando lo necesitan".

Resalta el hecho de que los DESC se ejercen por medio de una extensa red de orden social y cooperación. Nos enseña que para concretar los DESC se necesita el reconocimiento de obligaciones positivas y no meramente las restricciones de un sistema de gobierno característicamente libertario.

Este equilibrio y amplitud de la tradición latinoamericana fue un elemento fundamental, que mantuvo la cohesión del consenso universal sobre derechos humanos en Un documento del tipo estadounidense ni uno del tipo soviético podrían haber contado con un consenso de la ONU compuesto por representantes de tantas culturas".

A medida que la comunidad de naciones se dedicaba a traducir los principios generales de la Declaración Universal y la Declaración Americana en normas jurídicamente obligatorias y exigibles, la posición muy unificada y progresista de los países latinoamericanos de parecía tambalear. Durante la negociación de los dos pactos internacionales, una de las cuestiones principales por enfrentar era la separación de los derechos económicos, sociales y culturales, de los civiles y políticos.

El debate intelectual y político sobre esta cuestión es complicado porque se basa no sólo en teorías augmentation mammaire en chu montpellier sobre derechos y enfoques de su exigibilidad, sino también en las muchas distorsiones de los derechos humanos, producto de la política imperante durante la Guerra Fría.

Sin embargo las delegaciones latinoamericanas no presentaron, en general, ninguna posición particular o decisiva. Int'l L. Se podría decir casi lo mismo sobre la negociación y redacción de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Los estados partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados.

No es irracional considerarla como el cierre de un periodo de posguerra fundamental para América. El artículo 42 también hace referencia a los derechos económicos, sociales y culturales respecto a la exigencia de información de los Estados.

Latina, donde la atención y valoración tradicional —de profundas raíces— de los DESC era menos evidente. Afortunadamente, la imposibilidad de la Convención Americana de representar apropiadamente la riqueza de la tradición latinoamericana de los derechos humanos, especialmente en lo que concierne a los DESCno marcó el final de la historia.

Por el contrario, en muchos sentidos marcó la necesidad de dar a estos derechos un nuevo principio en América Latina. Otros trabajos abordan aquí estos temas y ese derecho. Y así lo haremos también en el futuro.

Regimen socioeconomico definicion

Pareciera muy simple el razonamiento que lleva a considerarnos sujetos con derechos. Bastaría con algunas intuiciones accesibles a todos: la preeminencia de la vida humana, la igualdad de los individuos, las nociones de dignidad y respeto.

Tal como dice la Declaración de Independencia de los Estados Unidosse trataría de verdades evidentes para todos. La celebración del 50 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos generó un clima de euforia política e intelectual al respecto.

El Salvador

Sin embargo, no sólo la lenta y penosa generalización de estas ideas en la historia humana, sino también los cotidianos asaltos a su vigencia, han llevado a poner en cuestión esta visión simplista. En términos metodológicos subyace a esta aproximación la idea de que el discurso de derechos es un recurso identitario y estratégico, que apunta a garantizar determinados logros de bienestar individuales o colectivos, inmediatos o de mediano plazo; 4 un recurso entre otros, vale la pena remarcarlo.

Hurley; S. Shute editoresOn Human Rights. En el marco de sociedades relativamente complejas, la pertenencia a la comunidad iba de la mano de la pertenencia a una determinada casta o estamento, lo que legitimaba relaciones de dominación de unos sobre otros.

La etnohistoria nos permite conocer mejor la racionalidad de estas sociedades. La precariedad e incertidumbre en la relación con un medio adverso llevaban a establecer mecanismos fuertes de cohesión social. En esas circunstancias, la noción de individuo es extraña.

No es casual que en diversas lenguas la. El primero es 'inclusivo' incluyendo en sí a la persona con quien hablamosel segundo es 'excluyente' connotando que se excluye de aquella pluralidad a la persona o personas con quienes hablamos. En términos teóricos nutre una visión de los llamados derechos colectivos, que puede llegar a contraponerlos y priorizarlos sobre los derechos individuales. El panorama se complejizó al aparecer estructuras estatales de dominación.

Permitieron desarrollar obras gigantescas, especializar el trabajo, acumular y coordinar "saberes", todo esto en el marco de una fluida relación con las divinidades. Hoy sabemos que su duración fue efímera, al menos en los Andes. Desde entonces a la fecha la vinculación entre estos valores y el Estado proveedor no ha dejado de rondar por los imaginarios latinoamericanos.

En el contexto de la conmemoración del quinto centenario de la conquista de Américase intentaron diversas aproximaciones críticas a dicho evento. En algunas estuvo presente una referencia a los derechos humanos.

Sin embargo se puede caer en un peligroso anacronismo al pretenderse retrotraer al siglo XV la visión de derechos que se alcanzó en el siglo XX.

Gallimard, Los españoles trajeron al nuevo continente las instituciones que habían construido a lo largo del proceso de la llamada reconquista de la península ibérica, todas ellas sólidamente articuladas en torno a una versión propia del cristianismo. No fue difícil pasar de los ayllus a las comunidades y las reducciones; de la mita a los corregimientos; de las teocracias imperiales al imperio católico, de las "idolatrías" al sincretismo.

A su vez. Por ello admite hasta cuatro clasificaciones: étnica, social, laboral y legal. Étnicamente, se dividió en blancos, indios, negros y castas mixtas mestizos, mulatos y zambos. Socialmente, en aristócratas, plebeyos y esclavos. Laboralmente, en funcionarios, empleados, mercaderes, artesanos, jornaleros, mitayos y esclavos. Si bien esta representación nunca coincidió plenamente con la realidad, ambas no eran mutuamente excluyentes.

Suponer que existe un orden claramente establecido —cuyas sutilezas, sin embargo, se desconocen— fue uno de los mayores instrumentos de legitimidad del poder arbitral del emperador, del virrey, del señor local. Esta realidad jurídica e institucional nunca funcionó a cabalidad, pese a los denodados esfuerzos del gobierno colonial. Fue casi imposible establecer con claridad las. A ellos se iría sumando paulatinamente la población esclava. Juntos, "pero no revueltos", estos sectores conformaron la población urbana colonial.

En las zonas rurales, el corregidor, el cura de parroquia y algunos españoles se disputaron el control de la mano de obra indígena —concentrada en las comunidades— a partir de las potestades recibidas del rey de España.

En este proceso, las autoridades tradicionales los "curacas" fueron funcionales al poder colonial. A cambio del cumplimiento de determinadas obligaciones tributo, mita, evangelizaciónestos "señores de la tierra" mantuvieron el control de los recursos agrarios y ganaderos.

Concede beneficios o prebendas, como una remuneración por servicios recibidos; las rentas que se derivan de los beneficios son un atributo del oficio, no del receptor como persona. Teóricamente, los indígenas eran vasallos del rey de España, no de los corregidores, los curas de parroquia, los hacendados o los mineros. La "protección" se legi.

Funcionarios coloniales y españoles afincados en América debían actuar como intermediarios en esta lógica. Sin embargo, terminaron siendo auténticos "señores".

Mita, yanaconaje, pongaje, diezmos y tributos transformaron en siervos a los integrantes de las poblaciones americanas originarias. Estas relaciones se condensaron en una institución económica y social —cuando no también política— que sobreviviría al régimen colonial: la hacienda. Abreviando la historia, puede afirmarse que las sociedades que transitaron a la independencia formal al inicio del siglo XIX eran híbridos de patrimonialismo, feudalismo colonial y comunitarismos de diversas intensidades.

No es que no existiesen derechos, al menos formalmente, sino que estos se repartían desigualmente a lo largo del entramado social. Sin embargo algunas instituciones coloniales, los cabildos y las comunidades reconocían formas limitadas de participación política. A las fracturas y exclusiones étnicas se sumaba la generalizada marginación de las mujeres en todos y cada uno de los estamentos del sistema colonial. Es en este marco que aparecen las primeras formulaciones de derechos.

Parafraseando la definición de un viejo diccionario, podría decirse que se entiende como derecho "aquello que es debido a lifting visage a 40 ans femme por ser tal".

Estamos bastante lejos de la moderna noción abstracta y universalista. El orden colonial no pudo dar continuidad a la ecuación legitimadora de los estados despóticos, a pesar de que su matriz teológica y filosófica apuntaba en esa dirección.

La autoridad se fragmentó, la provisión de bienes se adelgazó y se hizo intermitente. Es por ello que tuvo que recurrir a otra lógica para atender a lo social: la beneficencia en manos de la Iglesia.

Luego, cuando en el siglo XIX la beneficencia cambió de manos, al perder poder la Iglesia y aparecer una incipiente sociedad civil de notables, la lógica seguiría siendo la misma. Al estancamiento económico y el fracaso de las reformas borbónicas se sumó el impacto de las guerras napoleónicas en Europa.

Las reformas allí aprobadas sustentaban una monarquía constitucional garante de derechos iguales para los españoles incluyendo a los americanos y mejoras para los indígenas. Hidalgo y Morelos, ambos curas liberales que intentaron vincular la lucha independentista con el tema de la tierra, fueron capturados y ejecutados por los criollos que sólo optaron por la independencia cuando la monarquía española se vio obligada a aceptar reformas liberales.

Mario Vargas Llosa, para su obra La guerra del fin del mundo. Aceptar y plasmar el liberalismo en instituciones hubiese sido suicida para elites cuya base de existencia y de legitimidad era un tramado de relaciones tradicionales, cuasifeudales. Se limitaron a utilizar el discurso liberal para incrementar su poder, provocando así, de manera paradójica, respuestas tradicionalistas, antiliberales, en los grupos subalternos.

Esta respuesta no tuvo nada de irracional: deriva de una valoración bastante acertada acerca de las consecuencias que traería la disolución de los lazos tradicionales, con el telón de fondo de sociedades carentes de fuerzas económicas y políticas realmente modernizadoras. Por el contrario, lo que sucedió fue que el poder arbitral se fragmentó y pasó a residir en manos de aristócratas, señores locales, burócratas y una nueva figura heredada de las guerras de independencia: los caudillos militares.

Frecuentemente se menciona la escéptica previsión de Bolívar acerca de que el poder caería en manos de "tiranuelos de todas las razas y de todos los colores". Otros, sin embargo, han tratado de descubrir un signo progresivo, de movilidad social, en este proceso.

No obstante, al igual que el régimen colonial, el régimen republicano tuvo que dotarse de una "representación" de sí mismo que lo legitimara, aun cuando no se correspondiese con sus usos y costumbres.

Ahora volvían a apoderarse de la situación. La retórica liberal, utilizada indistintamente por caudillos civiles y militares, sirvió para acrecentar y legitimar viejas formas de dominación. Desde México hasta el sur de los Andes, el siglo XIX fue testigo de un incesante despojo de tierras y protecciones consuetudinarias, llevado a cabo contra las comunidades campesinas.

Curiosamente, los reclamos contra el despojo republicano se harían apelando a títulos coloniales. Los ciclos intermitentes de reclamos y rebeliones han comenzado a ser estudiados. La ausencia de testimonios directos nos priva de una imagen clara de las percepciones de sí mismos de que disponían quienes tuvieron a su cargo esta compleja praxis.

Viajeros, novelistas, periodistas empezaron a hablar por los "humillados y ofendidos". Propusieron como vía de transformación la masificación de la educación.

Entre los liberales tuvo mas éxito una visión evolutiva, que mantenía las fronteras de la desigualdad como un mal menor, hasta tanto no se hubiesen creado las condiciones materiales y culturales para permitir el acceso a la igualdad para los excluidos.

Para quienes usufructuaban el poder patrimonial, los derechos eran las garantías de los privilegios definidos a partir del estatus. Los aristócratas conservadores no tenían reparos en explicitar una visión de la sociedad y del Estado basada en la aceptación explícita de la desigualdad entre los seres humanos.

La idea de derechos ciudadanos, a pesar del universalismo implícito en esta concepción, paradójicamente era también minoritaria, en la medida en que la ciudadanía estaba demarcada por criterios de propiedad o renta.

Del segundo, La ciudad sumergida. Aristocracia y plebe. LimaLima, Ed. Horizonte,2a. No hace al caso resumir aquí la historia de cofradías, fraternidades, mutuales y cooperativas, que culminaría con el sindicalismo que apareció en diversas partes del continente entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

En particular son notorias las demandas de reconocimiento de títulos comunales de origen colonial, al verse confrontados con procesos de despojo, no sólo en el siglo XIX sino también hasta la primera mitad del siglo XX. No se puede negar que el liberalismo político impulsó también algunos procesos democratizadores entre sectores subalternos, particularmente en el seno de la "plebe urbana". Casi todas las sociedades son mayoritariamente mestizas y urbanas. En los países de la región rige el voto universal y se celebran elecciones con cierta regularidad.

En particular, el reconocimiento y ejercicio de derechos por parte de las mujeres ha crecido de manera impresionante. Sin embargo la pobreza sigue siendo mayoritaria. A la vez, se han desarrollado diversos procesos de movilidad social, incluyendo la migración fuera del subcontinente. Los avatares y paradojas de la democracia en el continente han llevado a refinar el pensamiento en torno a ésta. La primera y fundamental causa de esto fue el desarrollo de diversos movimientos por la igualdad real.

Resulta llamativo comprobar que el discurso y las políticas liberales que erosionaron la visión providencialista de la sociedad y del poder, sin intentar. En esto jugaron un papel muy importante las clases medias urbanas, que vivieron la frustración de una ciudadanía formal en estados patrimoniales. En términos éticos, la noción de "justicia social" fue una poderosa herramienta de cuestionamiento y aliento a las reivindicaciones, así como terreno de disputa entre diversas perspectivas.

Desde una mirada organicista de la sociedad, propia del catolicismo tradicional, la justicia social se entendía como el reforzamiento de relaciones estamentales y de derechos limitados. En diversos proyectos políticos del continente comenzó a dibujarse una relación fuerte entre justicia social y derechos.

Derecho en la antigua Grecia

Estos fueron planteados como un correctivo frente a la injusticia, en la medida en que establecerían barreras infranqueables que toda actividad humana económica, social o política debería respetar. Por ejemplo, las modalidades que promovieron los llamados "caudillos populistas" valiéndose de procesos de redistribución, ejerciendo un rol arbitral, e incluso autoritario, por encima de las relaciones sociales existentes. O la forma de justicia social que se expresó al interior de movimientos revolucionarios que resultaron de la aceleración de los procesos económicos y políticos en el mundo en las primeras décadas del siglo XX.

En la mayor parte de los discursos revolucionarios latinoamericanos, a la justicia social se llega por medio de un proceso político que violenta el llamado "estado de derecho". La mayoría de las vanguardias latinoamericanas se adscribieron. Sin haber llegado nunca a fructificar en el continente, el individualismo y la ciudadanía, en su versión liberal, fueron declarados caducos por socialistas, nacionalistas y populistas revolucionarios. En otros, se han desarrollado parcialmente procesos de redistribución.

Otros movimientos de reivindicación de derechos tuvieron como protagonistas a los trabajadores, incipientemente "proletarizados" en el marco de la expansión de actividades extractivas mediados del siglo XIX y procesos de industrialización limitada finales del siglo XIX e iniciación del XX. También aquí el abanico de demandas y movimientos fue muy amplio. Las definiciones se aceleraron en la medida en que los movimientos laborales latinoamericanos recibieron el impacto de sus similares europeos.

La jornada de ocho horas, el derecho a la sindicalización, la protección frente a los despidos arbitrarios, etc. Los movimientos laborales serían los primeros en lograr reconocimiento jurídico para sus derechos; legislaciones protectoras del trabajo pueden registrarse desde muy temprano en el siglo XXindependientemente del signo político de los gobiernos instalados en uno u otro país.

Probablemente, el temor a revoluciones sociales, así como el hecho de que los trabajadores urbanos tenían un peso político del que carecían los indígenas, facilitó este proceso.

Este dato marca una diferencia de la historia de la ciudadanía y los derechos en nuestro continente en relación con el modelo. A lo largo del siglo, las reivindicaciones se ampliaron. Ya se mencionó que sus primeros amaigrissement nausées fatigue grossesse se relacionan con el discurso de los liberales progresistas, los "amigos de los indios", que veían, en el analfabetismo y la ignorancia, las claves de la dominación tradicional.

No por casualidad así fue percibido por los poderes locales, que pusieron tenaz resistencia a la expansión de la escuela, sobre todo si ésta era laica. Ha acompañado este proceso una cierta tradición constitucional que expresó un pacto político redistributivo y desarrollista, hoy satanizado como "populismo".

Un hito en esta historia fue la famosa Constitución mexicana de Querétaroprimera en el mundo en reconocer derechos sociales junto con los derechos políticos. La Revolución mexicana, iniciada como un movimiento por el sufragio, devino en un movimiento revolucionario por la tierra.

Pareciera que los derechos sociales requieren estados fuertes, capaces de redistribuir de manera compulsiva. Y estos estados no pueden ser sino autoritarios. Ya se mencionó el caso del caudillismo, que en el siglo XX pasó a ser "populismo".

Otro ejemplo es el de la recurrencia de discursos milenaristas e indigenistas. Cuando se inaugura el siglo XXlo encontramos vivo en los discursos y programas de los indigenistas peruanos; a mediados de siglo, Octavio Paz develó, en la base del Estado autoritario mexicano, algo similar.

La dominación colonial se basaba en un discurso de "naturalización" de la desigualdad. Toca aquí afirmar que este discurso ha llegado casi intacto, en diversos sectores de la sociedad latinoamericana, hasta el presente. Se han modificado parcialmente algunos conceptos, pero la lógica regime switching and financial markets siendo la misma. En la nueva versión, la elite se compone por los tecnócratas que saben y cuya misión es prevenir que estados y economías caigan en manos de irresponsables populistas, aun cuando esto implique recortar los derechos de las mayorías.

Para entender el presente y el porvenir de todos los derechos humanos —incluyendo los derechos económicos, sociales y culturales— en América Latina, es necesario dejar de lado algunas visiones estereotipadas de nuestras sociedades. Por un lado, la que sugiere que debido al peso de tradiciones corporativas o comunitaristas es casi imposible pretender desarrollar una cultura de derechos. En el fondo de este proceso de manumisión, en cuyo desarrollo comenzaban a estar interesados los propios amos de la tierra, revela un fenómeno económico bastante significativo : la crisis de la agricultura de plantaciones con base esclavista.

Son los propios amos los que comienzan a sentir la necesidad de desprenderse de un tipo de mano de obra que se hacía improductiva, agotada la capacidad de producción del esclavo. La mano de obra esclava, en razón de este proceso, que revelaba, insistimos, la crisis de la agricultura y de plantaciones, con base esclavista, continuó descendiendo progresivamente.

Para aquel año la Provincia de Caracas. La mano de obra esclava en Venezuela en Este descenso de la mano de obra esclava reflejaba un proceso : la sustitución progresiva — en las relaciones de producción — de la esclavitud por modalidades de la servidumbre. En efecto, en la cuarta década del siglo xix había en el país 9. La mano de obra, en conjunto, incorporada a esas dos formas de actividad económica ascendía a Pero la mano de obra en condiciones de esclavitud continuó disminuyendo.

El censo levantado en registró Esta lucha había sido incrementada y profundizada en el período de la guerra nacional de Independencia y continuada con fuerza en las guerras civiles, proyección de las pugnas económico-sociales violentamente expresadas en las acciones armadas.

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A título de ilustración presentamos uno de estos avisos, comunes en la prensa de la época, reclamando un esclavo fugado y ofreciendo una gratificación a quien lo localizara :.

A fines de octubre pasado se ha fugado de la hacienda El Palmar. El que diere razón de su. Caracas, noviembre 30 de 5. Lo obtienen mediante la promulgación de la Ley de Abolición de la Esclavitud, que decreta la libertad de los esclavos, pero al mismo tiempo indemniza a los propietarios, estableciendo una tarifa altamente favorable a los amos e imponiendo nuevos impuestos sobre la población general, impuestos destinados a pagar a cada propietario el valor de sus esclavos.

De acuerdo con la tarifa los esclavos fueron valorados en función de la edad y capacidad productiva. Los campesinos que formaban estos grupos estaban obligados a sostenerse ellos mismos, y trabajar la tierra arrendada con sus propios instrumentos de trabajo y pagar tributos en las formas de renta-trabajo, renta-especie y, ocasionalmente, renta-dinero.

Este salario pagado en fichas y vales no satisfacía las necesidad de subsistencia de los peones y su familia, y por esta razón, primero los padres, luego los hijos, posteriormente los nietos, se endeudaban progresivamente con los amos de la tierra. Estas deudas, incrementadas cada año, pasaban de una generación a otra, y fortalecían los lazos de dependencia que encadenaban a los peones al dominio territorial de los latifundistas.

No es accidental, en consecuencia, que muchos de los esclavos emancipados por la ley de permanecieran en las haciendas de sus antiguos amos, como con toda razón escribe un historiador positivista :. Las clases sociales y la estratificación social.

La guerra nacional de Independencia, por el contenido de pugnas económico-sociales que en ella se manifiestan violentamente, y las guerras civiles, continuación de esas pugnas, pero con motivaciones aparentes, ya lo hemos indicado anteriormente, debilita los nexos de organización social basada en el sistema de castas.

Se debilitan los nexos de esclavitud, se incrementa el proceso de manumisión, pero no desaparece el régimen de esclavitud. Estos son aspectos del cambio social impulsado por la guerra nacional de Independencia, cambio que se profundiza en las. En efecto, en la cuarta década del siglo xix, sobre la base de una población total de La situación de los indígenas, de hecho, en la realidad social, poco se diferenciaba de la condición de los esclavos. De hasta fueron reducidos y concentrados en cien pueblos de misiones unos Estos pueblos tenían generalmente una existencia efímera porque los indígenas preferían habitar libremente en las selvas que estar sometidos al régimen de misiones, y tampoco habitar en aldeas cercanas a las poblaciones porque los amos de plantaciones generalmente los obligaban a trabajar de modo gratuito, con el apoyo de las autoridades locales sd botox pb regionales.

Hay algunas descripciones que presentan el cuadro de la exploración de los indígenas venezolanos en estas cuatro primeras décadas del siglo xix, sobre todo en las zonas de Guayana :. En mercancías a precios exorbitantes, de modo que al fin de mes el hombre ha ganado un peso o doce reales, graduados por ellos a cuatro o cinco pesos7. La clase de los esclavos es una realidad, a pesar de estar en proceso de desintegración hasta su definitiva desaparición en el añomediante la evolución económica y la ley de abolición.